Cógele de la mano y volarás.
- Estefanía Reyes
- 20 mar 2019
- 1 Min. de lectura

Una vez dijo que el tiempo tiene que dejar pasar, pero siempre llega la incertidumbre de qué pasará el día de mañana. Esa chica mira siempre en el futuro sin mirar el presente, sin mirar lo que está pasando ahora. Ella tiene una espina clavada en el corazón, que no deja que pase nada ni nadie, sólo lo reconstruye con parches, que es lo único qué de momento le hace sentirse bien, “viva”.
Ella quiere sentirse arropada entre sus brazos, querida con tal sólo mirarla, feliz por verla feliz, por sentirle cerca a pesar de lo lejos que está, porque el miedo se le apodera dentro de ellos, sobretodo de él.
Quiere soltar la melena al viento y gritarle que están bien, juntos con total libertad, sin el que dirán todo el mundo por saber lo que hay, por ver que no hacen daño a nadie por quererse, porque el amor es lo más bonito que el mundo les ha regalado.
Hay unos monstruos dentro de cada uno de ellos, que nos les deja vivir tranquilos, necesitan salir y conocerse para tener una visión estable y que uno de ellos no se coma al otro, porque esto no va de comer, sino de carácter. Puede que ese momento que tanto les atormentan, sea por un pasado mal vivido que les ha dejado huella y no les dejan mirar hacia delante.
Como ella dijo siempre, cógeme de la mano y viajemos entre nubes blancas y grises.






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